Se aconseja que “los niños que utilizan un SRI adecuado a su peso, estatura y edad y aquellos que viajan en la parte trasera del vehículo y en sentido contrario a la marcha lo hacen de forma mucho más segura y están expuestos a un riesgo mucho menor de perder la vida o resultar heridos que los que no llevan sujeción. Los más pequeños deberían viajar mirando hacia atrás no solo hasta que cumplen 1 o 2 años, sino hasta los 3 o incluso los 4 años”.