No llevar nunca al niño en brazos, ni suelto, siempre con sus SRI. No compartir el cinturón del adulto con el menor porque sería aplastado.
La velocidad máxima a la que un adulto es capaz de impedir que un niño salga lanzado hacia delante en caso de impacto, es solo de 5 km/h.
El niño debe ocupar los asientos traseros del coche. Si excepcionalmente utiliza el asiento de copiloto, debe desconectar siempre el airbag.
No bajar la guardia en los trayectos cortos. En los trayectos de casa al cole es donde se acumulan el mayor número de conductas de riesgo.
Los arneses o el cinturón no deberán ir retorcidos, ni holgados ni doblados.